miércoles, 1 de mayo de 2013

EL RINCON DEL DIABLO

Suena el toque de queda. Por el barrio de las Tenerías, caminaban apresuradamente, los que tarde vuelven al hogar. Cruzan ese barrio deseando llegar cuanto antes a sus casas y sin atreverse a confesar el temblor de espanto que sienten al pasar por allí.
 A lo lejos, el grito del centinela se antoja escalofriante. Envuelve al barrio un ambiente de trajedia que se adentra hasta las mismas humildes viviendas.
 Cuentan los encillos vecinos, con misterio y con horror, que el diablo noche a noche pasea por aquel rincón de la ciudad, dejando a su paso un penetrante olor a azufre.
 Por eso es, que apenas oscurece, las puertas son atrancadas, las familias se recojen y sólo rompe el silencio la voz del sereno.
 Una oscurisima noche cuando el vigilante gritaba: ¡Las doce y sereno………! los vecinos del lugar, oyeron espantados los gritos desesperados pidiendo socorro; pero todas las puertas permanecrion cerrdas nadien abrió la suya al infeliz que demandaba ayuda, y el grito perdio en el silencio de la noche.
 Al día siguiente, apenas amaneció, un abriego que se encaminaba al cercano laborío, se encontró con un hombre , que inconsiente, yacía junto a una cerca. S acercó a él para auxiliarlo y cuando y cundo volvió en sí le conto que: “trasnochador y mujeriego, venía en busca de nuevas aventuras, cuando al paso le salio un hombre envuelto en negros ropajes. En su cara, horrorosamente fea brillaban como centellas sus ojos y dejaban ver dos largas y delgadas piernas y que, teniéndolo tan cerca de él , sobrecojido de terror, logró sacar el cuchillo que siempre llevaba al cinto y lo había hundido varias veces en el pechode aquel extarño ser, sin herirlo y sin lograr que se alejara, hasta que, no pudo resistir por más tiempo las centellantes miradas que lo cegaban perdió el conocimiento”.
 Muchos de los vecinos aseguraban haber visto el mismo diablo paseando por el aquel lugar . Desde entonses se conose a ese barrio de Monterrey con el nombre de el Rincón del Diablo.

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